MATERNIDAD: ¿Decisión o bendición?
Empecemos este artículo conociendo la diferencia entre ambas palabras:
BENDICIÓN: "Acción de alabar, de consagrar algo al culto divino, expresión de un deseo benigno"
DECISIÓN: "Determinación definitiva adoptada sobre un asunto"
Bien, ahora que ya conocemos la diferencia, es hora de llamar las cosas por su nombre: Sí, en efecto, la maternidad es una decisión, no una bendición, pero no te atrevas a ponerme un pañuelo verde, porque yo no me monto en la retórica feminista. Si bien es cierto, la mayoría de embarazos son por descuido en comparación a los que nacen bajo planificación familiar o reproducción asistida, al final, se trata de una decisión que debe tomarse con toda la responsabilidad que ser madre significa, responsabilidad que implica dedicación y sacrificios a consciencia, por lo tanto, es necesario dejar de reducir el concepto de la maternidad a una "bendición", que es lo que la gente creyente promedio repite, lo cual muchas veces anula el raciocinio necesario que conlleva ser madre.
Esto ha empujado a las feministas a defenestrar contra la maternidad y a satanizarla, tachándola de imposición heteropatriarcal, opresión, "enfermedad", impedimento y demás calificativos no solo contra esta, sino contra las mujeres que decidieron, deciden y manifiestan su deseo de ser madres. Sin embargo, los conservadores tampoco se quedan atrás: son otro grupo que se vuelca contra las mujeres que deciden no tener hijos; en otras palabras, tanto feministas como conservadores se juntan en un solo puño para ir contra la libertad de una mujer; mientras las unas llaman traidora a quien decide ser madre, los otros llegan a llamar "incompleta, egoísta, cobarde" a quien no ve en la maternidad su realización como persona, sin comprender que es una etapa que se da de maneras diferentes en cada mujer, por lo múltiples cambios físicos y emocionales que conlleva. Eso de que todas las mujeres tenemos un instinto maternal "natural" es un mito, lo que existe son impulsos o respuestas maternales, que nos empujan a las mujeres a responder de modos delicados o metódicos. Mientras unas se sienten jubilosas de ser mamás, hay otras que son felices siendo tías, por ejemplo.
¡Qué difícil para muchas personas entender que cada individuo es un mundo distinto! Tanto la mujer que decide no reproducirse como la que quiere hacerlo merecen respeto. Cada una sabe lo que es mejor para su vida; ambas aprenderán diferentes lecciones en el camino; no existe un manual para ser mujer, así como tampoco existe uno para ser madre. Cada camino que una toma nos conduce por diversas etapas, en las que iremos viviendo y discerniendo qué es lo mejo para cada una.
Para ambos casos, tanto si quieres tener diez hijos como no tener más que perros o gatos, sigue con celo tus convicciones; no permitas que la moral de otros te dicte lo que es mejor para ti, o logre desmoralizarte como para cumplir deseos personales ajenos...

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