Derecho a la libre paternidad
DERECHOS REPRODUCTIVOS DEL HOMBRE
Quiero empezar este artículo aclarando algo: no necesito escribir
una columna polémica para obtener atención o admiración de los hombres. Soy una
mujer bastante activa, y me basta desenvolverme con naturalidad en los lugares
que frecuento y sin duda, alguno me rodeará. Esto, ante las críticas que
recibiré por la opinión que expresaré al respecto sobre los derechos
reproductivos del hombre.
Las leyes están hechas para protegernos a
las mujeres. Exceptuando la penalización del aborto, que es uno de los motivos
por los cuales tanto hombres como mujeres tenemos un gran problema social,
existen organizaciones e instituciones hechas para el apoyo exclusivo de
nosotras, excepto para ellos. Cualquier adulto en sus cabales sabe con certeza
las consecuencias de tener relaciones sexuales sin protección, no sólo ETSs,
sino hijos no deseados o no planificados. En esta era, no hay justificación
alguna para decir que existe desconocimiento total sobre métodos
anticonceptivos, eso pasó con nuestras madres y abuelas. Por lo tanto, quien no
quiere meter la pata, sabe perfectamente qué hacer antes de gozar un coito.
El boom de la "igualdad" es un
fenómeno vendedor, al que le han hecho buen marketing de la mano del feminismo,
pero que en la práctica, es una farsa. Si las mujeres reclamamos por autonomía
de nuestros cuerpos y vida sexual, ¿por qué la sociedad no puede aprobar la del
hombre? Para ser padres se necesita de DOS, y si eso no sucede, si la decisión
no es consensuada, pero uno de los dos insiste en llevarla a cabo, entonces la
responsabilidad le pertenece a quien decide. Teóricamente, las mujeres que al
salir embarazadas como consecuencia de sexo irresponsable, deciden tener el
producto sin la aprobación de su compañero sexual, sea este formal o fortuito,
deberían hacerse cargo solas, pues no hubo un acuerdo mutuo, sin embargo, en la
práctica no es así, y la guillotina de la presión, inevitablemente caerá sobre
el hombre.
La naturaleza y su evolución permitió que
las mujeres albergáramos en nuestros cuerpos otra vida, que no fue hecha por
generación espontánea, sino con la ayuda de un compañero masculino. Sin
embargo, que nos crezca el vientre a nosotras y no a ellos, no nos da
exclusividad para obligar a un hombre a hacerse cargo de algo que no quiere.
¿Se han puesto a pensar en la horda de histéricas que gritarían si las leyes
obligaran a una mujer tener un hijo que no desea pero que el futuro padre si
quiere? El alegato principal para rechazar la ley sería que no nos pueden
obligar pues son nuestros cuerpos, pero fue exactamente en eso en lo que no
pensaron cuando tuvieron sexo sin protección, en sus cuerpos.
La responsabilidad de la anticoncepción es
de ambos, sin embargo, si en uno de los dos existe la plena convicción de no
tener hijos, entonces es ese uno que, a pesar de querer disfrutar, debe ser
sensato y tomar las precauciones necesarias para que eso no suceda. El chantaje
de amarrar a un tipo con la excusa de un embarazo es el más viejo de todos los
tiempos, y ha dado resultado, muchos de esos con finales nefastos, pues se
sintieron presionados, y no espontáneamente libres para ser padres. Para una
mujer, basta con afirmar quién es el supuesto padre para entablar una demanda
por alimentos, logrando que el estado obligue al demandado a pagar por una
decisión que no consintió, y obviamente, después de las pruebas de paternidad
correspondientes, el hombre no tiene escapatoria. Ojo, no estoy victimizando a
los hombres, estoy intentando ser justa ante hechos que, sabemos a consciencia
que deben ser tomados con juicio y de forma bilateral.
Muchas mujeres no tienen la astucia
suficiente para convencer al hombre de que debe hacerse cargo de la mitad de la
manutención y creen que una demanda les soluciona la vida, en vez de buscar
mecanismos civilizados como un acuerdo y llevarse pacíficamente con sus
ex-convivientes y así obtener resultados favorables.. Mujeres del planeta,
entiendan que, si hablamos de equidad, corresponde el 50% a cada uno. La gente
aplaude a una mujer independiente, a la que se rehúsa a casarse y tener hijos,
pero condena al hombre que no quiere un compromiso o hacerse cargo de un hijo
que no tenía en sus planes. Abrir la posibilidad del ejercicio al derecho a la
paternidad, no sólo es justo, sino que frenará tanto a hombres como a mujeres
de llevar una vida sexual irresponsable, por la cual los únicos afectados son
los pequeños.

Totalmente de acuerdo, creo que los hombres también tenemos derecho a renunciar a una paternidad, ya que aunque nosotros no cargamos con el niño en el vientre, si que gastaremos gran parte de nuestra vida y recursos en algo que no es deseado.
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